Jurídico

CREA TU PROPIA EMPRESA, COMO ELEGIR FORMA JURÍDICA.

En los tiempos que corren muchos buscan una salida laboral por iniciativa propia. Queremos apoyarte emprendedor, si estás pensando en iniciar un proyecto empresarial o tienes una idea y quieres ponerla en práctica creando tu propia empresa.

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Crear una empresa supone poner en juego recursos materiales, humanos, económicos, etc., pero, al mismo tiempo, requiere que esos recursos se coordinen con la mayor efectividad, a fin de que la empresa alcance, y si es posible supere, los objetivos planteados.

Una vez estudiado el plan de negocio de la empresa y analizada su viabilidad, la elección de la forma jurídica a adoptar será una de las primeras decisiones a tomar, y debe ser la más adecuada a la actividad que se quiere desarrollar.

Se decidirá si el titular de la empresa o empresario, va a ser una persona física o una persona jurídica, y dentro de éstas, optar por una u otra forma de las contempladas en nuestro ordenamiento jurídico.

Algunas recomendaciones a la hora de elegir personalidad jurídica serían las siguientes:

Tipo de actividad a ejercer. La actividad que vaya a desarrollar la empresa puede condicionar la elección de la forma jurídica en aquellos casos en que en la normativa aplicable se establezca una forma concreta. Por ello será conveniente analizar con detalle la normativa que regula la actividad que se proyecte ejercer, a fin de comprobar si exige la adopción de una forma jurídica determinada.

Número de promotores. El número de personas que intervengan en el lanzamiento de una nueva empresa también puede condicionar la elección. Así, cuando sean varios los promotores, lo aconsejable será constituir una sociedad. No obstante, hay que tener en cuenta que a partir de la entrada en vigor de la nueva ley de sociedades de responsabilidad limitada, también es posible constituir una sociedad limitada o una sociedad anónima con un único socio.

Responsabilidad de los promotores. Este es un aspecto importante a tener en cuenta, dado que, en función de las responsabilidades que el promotor o promotores estén dispuestos a asumir en el desarrollo del proyecto empresarial, se optará por una u otra forma jurídica. La responsabilidad puede estar limitada al capital aportado (sociedades anónimas, de responsabilidad limitada, etc.) o ser ilimitada, afectando tanto al patrimonio mercantil como al civil (empresario individual, sociedad colectiva, etc.).

Necesidades económicas del proyecto. La dimensión económica del proyecto a desarrollar y la necesidad de participación de varias personas en el mismo también influye en la elección, llevando, por lo general, a que se opte por la constitución de una sociedad. A la hora de elegir el tipo de sociedad habrá que tener en cuenta las modificaciones que se han producido en la legislación mercantil y el establecimiento de unos capitales mínimos para determinados tipos de sociedades. Así, para constituir una sociedad de responsabilidad limitada se exige un capital social mínimo de 3.006 euros, suscrito y desembolsado. Para la sociedad  anónima  se exige un capital social mínimo de 60.102 euros, suscrito en su totalidad y desembolsado, como mínimo, en un 25 por 100 del valor nominal de cada una de sus acciones.

Aspectos fiscales. Los resultados previstos en el ejercicio de la actividad empresarial y la contribución fiscal que por los mismos se haya de efectuar es un aspecto importante a tener en cuenta a la hora de realizar la elección. Por ello, habrá que estudiar detalladamente los costes fiscales que la empresa tendrá que soportar, teniendo en cuenta que las sociedades tributan a través del Impuesto sobre Sociedades, cuyo tipo impositivo es único, y que los empresarios individuales lo hacen a través del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, en el que el tipo impositivo va elevándose según van incrementándose los beneficios.

Si necesitas asesoramiento a la hora de crear tu empresa consultanos en http://www.gjaonline.es/contacto/, te ayudamos.

Fuente. Camara de Comercio de Madrid.


CAMBIOS EN LA NUEVA LEY DE ALQUILER

QUÉ CAMBIOS TRAE LA NUEVA LEY DE AQUILER:

El 6 de junio entró en vigor la Ley 4/2013, de 4 de junio, de medidas de flexibilización y fomento de mercado de alquiler de viviendas

fincas

. El objetivo de la ley es flexibilizar y dinamizar el mercado del alquiler, buscando el equilibrio entre las necesidades de vivienda en alquiler y las garantías que deben ofrecerse a los arrendadores para su puesta a disposición del mercado arrendaticio. Se busca corregir las insuficiencias de la legislación actual, introduciendo una serie de modificaciones en la Ley de Arrendamientos Urbanos y en la Ley de Enjuiciamiento Civil. Entre las principales novedades destacan las siguientes:

 -Refuerzo en la libertad de pactos dando prioridad a la voluntad de las partes en varias cuestiones, como la actualización de la renta – hasta ahora era forzosamente por el IPC-, la renuncia al derecho de adquisición preferente de la vivienda o que en el pago de las reformas que plantee un inquilino para mejorar el inmueble, se pueda llegar a un acuerdo con el propietario para que el coste de las obras se descuente de las mensualidades de alquiler a partir del tercer año.

Plazos más cortos: Se reducen los plazos legales de duración del contrato de arrendamiento. La llamada “prórroga obligatoria”, la que se firma en el primer contrato, pasa de cinco años a tres años. Agotado este periodo, y si ninguna de las partes se pronuncia, se aplica la “prórroga tácita automática” un año más (antes eran tres años), siempre y cuando no se hayan contemplado otros periodos en el contrato inicial, con objeto de dinamizar el mercado del alquiler y dotarlo de mayor flexibilidad. De esta forma, arrendadores y arrendatarios podrán adaptarse con mayor facilidad a eventuales cambios en sus circunstancias personales.

- Facilidades para dejar o recuperar la vivienda: El arrendatario podrá irse de la vivienda una vez hayan pasado al menos seis meses, sin tener que esperar a que termine la anualidad, avisando con un mes de antelación y sin tener que pagar indemnización (salvo que en el contrato se especifique que sí).

 -Se modifica la recuperación del inmueble por el arrendador, éste podrá solicitar recuperar de la vivienda como residencia habitual en caso de necesitarla para él o un familiar de primer grado (o su cónyuge tras el divorcio o nulidad). Eso sí, tiene que haber transcurrido al menos un año desde la firma del contrato y debe comunicarlo a los inquilinos dos meses antes como mínimo.

 -Se mejora la seguridad del tráfico jurídico con la inscripción en el Registro del contrato de arrendamiento. Así, el comprador que adquiera una vivienda ya arrendada estará obligado a permitir que el arrendatario continúe con su contrato siempre que dicho contrato de arrendamiento esté inscrito. Una vez inscrito el arrendamiento, la transmisión a un tercero de la vivienda arrendada no podrá afectar a sus derechos legales (prórroga forzosa y prórroga tácita) derivados del contrato de arrendamiento, pues el tercer adquiriente tendrá que respetar el contrato.

 -Se crea un registro de sentencias firmes de impagos de rentas de alquiler con el objetivo de ofrecer información a los propietarios de los inmuebles del riesgo que supone arrendar una vivienda a personas que han sido condenadas judicialmente por falta de pago.

 -Se agiliza el procedimiento del "desahucio exprés": En caso de morosidad, incluso con un solo mes de impago, (el inquilino tiene diez días de plazo para pagar desde que recibe el requerimiento de abono), se rescinde el contrato y se inicia el procedimiento de desahucio. El desalojo podrá efectuarse a los diez días, reduciendo los trámites y notificaciones. Por otro lado, el inquilino puede "enervar" la acción y evitar el juicio y el consiguiente desahucio si paga las rentas que debe. Así se puede reactivar el contrato de alquiler.

Si el  arrendatario demandado, no atendiere el requerimiento de pago o no compareciere para oponerse o allanarse, el secretario judicial dictará decreto dando por terminado el juicio y producirá el lanzamiento, frente al sistema anterior que impedía señalar el lanzamiento hasta que no se supiera si la vista se había celebrado o no.

 -Los arrendamientos temporales con fines turísticos, la nueva Ley del Alquiler los excluye específicamente para que queden regulados por la  normativa sectorial específica, o en su defecto, se les aplique el régimen de los arrendamientos de temporada, que no sufren modificación alguna.

 -En definitiva, y aunque se esperaba mucho más de esta reforma, la flexibilización en la regularización del alquiler contribuirá a dinamizar este mercado, que es aún muy minoritario en comparación con la mayoría de países europeos, aumentando la oferta de viviendas en alquiler frente al mercado de compraventa, tan arraigado en nuestro país

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FUENTE. EXPANSION.